Solidão mata mais que a obesidade

 

 

Estas e outras conclusões num estudo a duas mil pessoas com mais de 50 anos.

Durante seis anos, cientistas da Universidade St. George de Londres, Reino Unido, seguiram a saúde de duas mil pessoas com mais de 50 anos. No fim descobriram que os idosos que viviam sozinhos corriam o dobro do risco de morrer mais cedo em comparação aos que sofriam de obesidade.

Publicado na revista ‘The Journal of Psychology: Interdisciplinary and Applied’, o estudo concluiu que um quinto dos idosos sentia-se sempre sozinho. Metade referiu que a solidão era pior aos fim-de-semana. O estudo surge numa altura em que cada vez mais idosos vivem sozinhos, afastados das famílias.

A solidão tem sido associada a outros problemas de saúde como a hipertensão arterial, sistema imunitário deficitário, risco de depressão, enfartes e ataques cardíacos. E segundo o psicólogo norte-americano John Cacioppo, causa tanta dor quanto a dor física.

“As pessoas têm de se preparar para evitar a depressão”, disse o psicólogo, autor do livro ‘Loneliness’ (solidão, em português). Num encontro da Associação Americana para o Avanço da Ciência, realizada em Chicago, o psicólogo aconselhou que os recém reformados não se devem afastar da família. “Nós achamos que a reforma é deixarmos os filhos e amigos e mudarmo-nos para a Florida, onde faz calor. Isso não é uma boa ideia.”

Mas viver perto dos filhos não basta. Os cientistas falaram com idosos que, apesar de estarem próximos da família, se sentiam sozinhos. Os resultados indicam que fazer companhia não é suficiente – é preciso que as pessoas se sintam valorizadas pelos outros.

Fonte: Sábado.

A importância da improvisação musical

A visualização da actividade cerebral durante “conversas musicais” informais e espontâneas entre músicos de jazz mostra que o processamento da música e da linguagem possuem circuitos neuronais em comum.

A “conversas” musicais fazem apelo a certas áreas cerebrais da comunicação linguística JOÃO MATOS

As áreas do cérebro hum

Os cientistas recrutaram para o estudo onze experientes pianistas de jazz com idades entre os 25 e os 56 anos e puseram-nos a “trocar quatros” – tradução literal da expressão em inglês “trading fours”, que se refere a um exercício de improvisação em que cada um de dois intérpretes vai criando, alternadamente, quatro compassos de música. Durante as sessões, que duravam 10 minutos, um dos dois participantes estava deitado de costas numa máquina de ressonância magnética. Com os pés relativamente elevados graças a um almofadão e um teclado de plástico pousado nas coxas, esse músico conseguia ver a posição dos seus dedos no teclado olhando para um sistema espelhos colocados por cima da sua cabeça.

Nas imagens da função cerebral obtidas ao vivo e em directo durante as improvisações, os investigadores observaram que a essa tarefa musical activava áreas cerebrais associadas ao processamento sintáctico da linguagem. “Até aqui, os estudos de como o cérebro processa a comunicação auditiva entre duas pessoas têm sido feitos no contexto da linguagem falada”, diz Limb em comunicado da sua universidade. “Mas ao olharmos para o jazz, conseguimos investigar as bases neurológicas da comunicação musical interactiva fora desse contexto.”

E acrescenta: “Quando dois músicos de jazz a trocar quatros parecem imersos nos seus pensamentos, não estão simplesmente à espera da sua vez para tocar. Pelo contrário, estão a utilizar as áreas sintácticas do seu cérebro para processar o que estão a ouvir de forma a conseguir responder com uma série de notas que nunca tinham sido compostas nem interpretadas.”

Por outro lado, os cientistas também descobriram uma diferença substancial entre linguagem e música. Mais precisamente, a improvisação musical “desligava” as áreas associadas ao processamento semântico da linguagem – ou seja, aquelas que interpretam o significado do que está a ser dito.

“Neste estudo, mostrámos que existe uma diferença fundamental entre a forma como o significado da música e da linguagem é processado pelo cérebro”, salienta Limb. “Especificamente, é o processamento sintáctico, e não o semântico, que é essencial para este tipo de comunicação musical. Os conceitos convencionais da semântica poderão não ser aplicáveis ao processamento da música pelo cérebro.”

 

Fonte: Público.

O ADN decide: ou Alzheimer ou cancro

Los procesos de destrucción cerebral y los de activación celular se contraponen. / YUJI SAKAI (GETTY)

El Centro de Investigaciones Oncológicas desvela la paradoja de por qué una enfermedad ahuyenta la otra.

El cáncer protege del alzhéimer (en general, de enfermedades del cerebro y del sistema nervioso central), y viceversa. Esta curiosa paradoja, que durante años ha desconcertado a oncólogos, psiquiatras y neurólogos, ya tiene una explicación; y está en los genes. Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)dirigidos por Alfonso Valencia se han sumergido con herramientas informáticas en el ADN de 1.700 pacientes y han identificado un centenar de genes responsables de esta asociación, lo que representa la evidencia molecular más contundente de la relación excluyente entre tumores y enfermedades neurodegenerativas y su efecto protector cruzado.

Distintos estudios ya habían observado una menor incidencia de casos de cáncer entre enfermos de alzhéimer, párkinson o esquizofrenia. En los pacientes con alzhéimer, por ejemplo, el riesgo de un tumor es un 42% inferior. Entre personas con esquizofrenia, la relación a era aún más llamativa, como destaca Rafael Tabarés, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Valencia y cofirmante del estudio. “Algunas de estas personas son grandes fumadores y, comparativamente, padecen menos tumores de pulmón de lo que sería esperable por este hábito”, lo que desconcertaba aún más a los investigadores.

Anteriormene se habían planteado distintas hipótesis para describir la vinculación inversa entre estas enfermedades aparentemente tan dispares, pero no había ningún estudio que mediante pruebas analíticas hubiera llegado a construir un relato suficientemente sólido. Hasta el trabajo publicado este jueves por la revistaPLOS Genetics.

Para llegar a ello, los investigadores del CNIO cruzaron mediante herramientas bioinformáticas los datos de expresión genética de casi 1.700 personas procedentes de 30 estudios sobre enfermedades del sistema nervioso central (SNC): alzhéimer, párkinson y esquizofrenia, y los de trabajos sobre tres tipos de cáncer (colon, pulmón y próstata). Como resultado de esta operación encontraron un centenar de genes que intervenían en los dos tipos de enfermedades, aunque de forma distinta.

Los investigadores han buceado en los datos de 1.700 pacientes

Había 74 genes cuyo comportamiento se encontraba reprimido en personas con enfermedades del SNC pero sobreexpresado (trabajando en exceso) en las personas con alguno de los tres tumores analizados. En otros 19 genes se daba el caso contrario: presentaban una mayor actividad en enfermedades como el alzhéimer y una expresión reducida en afectados por cáncer.

“Hasta el 90% de los procesos biológicos que aparecen aumentados (acelerados por una mayor expresión de los genes) en el caso del cáncer están reprimidos en las enfermedades del sistema nervioso analizadas”, destacan los investigadores del CNIO Cesar Boullosa y Kristina Ibáñez. Esto sugiere que los mismos mecanismos celulares que disparan el cáncer podrían estar protegiendo de sufrir alzhéimer, y al contrario.

Entre la lista de genes identificados se encuentra el PIN1, relacionado con el proceso de plegamiento de las proteínas y que, a pequeña escala, reproduce el hallazgo de los investigadores del CNIO. Si se encuentra sobreactivado acelera el metabolismo celular, lo que se vincula con el desarrollo de tumores. Pero, simultáneamente, protegería del alzhéimer ya que impide el funcionamiento normal de la proteína TAU, y esta tiene un papel clave en la neurodegeneración y, en concreto, su acumulación se asocia a esta patología que daña a las neuronas.

Sin embargo, el mecanismo descrito por los investigadores no es siempre tan lineal, y tiene mucho más que ver con procesos biológicos más complejos y de acción de los genes.

El trabajo pone sobre la mesa otra cuestión cada vez más presente entre los investigadores: plantea una raíz común entre unas patologías en teoría tan distintas como los procesos neoplásicos y los neurodegenerativos.

Hay medicamentos que tienen efecto en ambos tipos de enfermedades

Esta cuestión ya la han abordado otros investigadores que hablan de las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer como dos caras de una misma moneda: la alteración de mecanismos celulares básicos a lo largo del envejecimiento. Es decir, sostienen que la senescencia es en sí misma una enfermedad, más allá de que sus manifestaciones puedan ser enfermedades oncológicas o neurodegenerativas, como sostiene Massimo Musico, un investigador italiano que advirtió —a partir de la observación de 200.000 casos— que el alzhéimer protege del cáncer.

Esta relación se basa en los controles que fallen en la regulación de la proliferación y la muerte celular. Así, puede haber un desequilibrio en un sentido —desarrollo incontrolado de los tejidos en el caso del cáncer— o en el otro —problemas con la muerte celular programada y la reparación de lesiones, en el caso de enfermedades neurodegenerativas—.

La expresión de estos desajustes se manifiesta con el comportamiento genético descrito. Pero su origen es más complicado de determinar. En el caso de la esquizofrenia, por ejemplo, se desconoce si la protección frente al cáncer se debe al propio mecanismo que desencadena la enfermedad o si es la medicación —de carácter crónico, se consume durante años— que se administra para combatirla la que tiene esta función antitumoral, como advierte Alfonso Valencia. “En todo caso, el mecanismo final sería el descrito, ya fuera porque la propia enfermedad reprimiera la expresión de un gen o si fuera debido al consumo de un fármaco”.

De hecho, como apunta Rafael Tabarés, se ha observado que algunos fármacos, como, por ejemplo, antipsicóticos de la familia de las fenotiazinas —usados para tratar la esquizofrenia—, tienen efectos anticancerígenos. De ahí que los investigadores planteen que la asociación genética descrita en el trabajo entre tumores y enfermedades del sistema nervioso podría ser aprovechada en beneficio de ambos tipos de pacientes. “Podría abrir la puerta a la utilización de fármacos antineoplásicos para tratar algunas dolencias del sistema nervioso y a la inversa” plantean los investigadores del CNIO.

 

Fonte: http://www.elpais.com, via Alzheimer Universal.

A musicoterapia no combate ao cancro

CDs

Projeto de pacientes envolvia escrever letras, gravar música e selecionar imagens para fazer um videoclipe.

 

Jovens que fizeram musicoterapia enquanto recebiam tratamento para câncer mostraram-se mais aptos a tolerar os rigores do tratamento, de acordo com um estudo publicado na revista científica Cancer.

Pesquisadores da Indiana University School of Nursing, em Indianapolis, nos Estados Unidos, acompanharam um grupo de pacientes com idades entre 11 e 24 anos enquanto participavam de um projeto que envolvia escrever letras, gravar música e selecionar imagens para fazer um videoclipe.

A equipe concluiu que os pacientes tornaram-se mais resilientes e melhoraram seus relacionamentos com a família e amigos.

O termo resiliência, nesse contexto, se refere à capacidade dos participantes de se ajustarem positivamente aos estresses e efeitos adversos do tratamento que estavam recebendo.

Segundo o site da American Music Therapy Association, musicoterapia é uma prática terapêutica em que profissionais qualificados usam música para auxiliar indivíduos a lidar com questões físicas, emocionais, cognitivas e sociais.

Efeito PositivoOs participantes foram orientados por musicoterapeutas profissionais. O projeto, que durou três semanas, culminou na produção de videoclipes que, quando prontos, foram compartilhados com amigos e familiares.

Os pesquisadores concluíram que o grupo que participou do projeto de musicoterapia demonstrou mais resiliência e capacidade de suportar o tratamento do que um outro grupo que não recebeu musicoterapia.

Cem dias após o tratamento, o mesmo grupo relatou que a comunicação na família e os relacionamentos com amigos tinham melhorado.

“Esses ‘fatores protetores’ influenciam a forma como adolescentes e jovens adultos lidam (com o câncer e o rigoroso tratamento), ganham esperança e encontram sentido (para suas vidas) durante a jornada do câncer”, disse a líder do estudo, Joan Haase.

“Adolescentes e jovens que são resilientes têm a capacidade de superar sua doença, sentem-se em controle e autoconfiantes pela forma como lidaram com o câncer e mostram um desejo de ajudar o outro”.

Entrevistas com os pais dos pacientes revelaram aos pesquisadores que os videoclipes tinham produzido um benefício adicional, oferecendo aos pais uma melhor compreensão sobre como é a experiência de crianças que sofrem de câncer.

Estresse e AnsiedadeUma das musicoterapeutas envolvidas no estudo, Sheri Robb, explicou por que música pode ter um efeito tão positivo sobre jovens lutando contra o câncer:

“Quando tudo parece incerto, canções que ele conhecem e com as quais se identificam fazem com que se sintam conectados”.

Segundo a ONG britânica Cancer Research UK, musicoterapia pode diminuir a ansiedade e melhorar a qualidade de vida de pessoas que sofrem de câncer. A terapia também pode ajudar a aliviar alguns sintomas do câncer e efeitos colaterais do tratamento – mas não pode curar, tratar ou evitar doenças, inclusive o câncer.

Estudos anteriores que investigaram os efeitos da musicoterapia sobre crianças com câncer concluíram que a atividade pode ajudar a diminuir o medo e a angústia, além de melhorar os relacionamentos da criança com a família.

A portavoz de uma entidade que oferece apoio a adolescentes com câncer e suas famílias – o Teenage Cancer Trust – disse que é muito importante incentivar crianças com câncer a se comunicar e cooperar umas com as outras.

“Sabemos que ser tratado ao lado de outros (pacientes) da mesma idade faz uma diferença imensa, especialmente em um ambiente que permita que jovens com câncer ofereçam apoio uns aos outros”.

 

Fonte: BBC.

Goleman: “No século 21, terá sucesso quem for capaz de manter a atenção”

foco

 

Numa época em que as possibilidades de distração parecem intermináveis –e-mails, mensagens, redes sociais, vídeos engraçados e imagens eróticas–, Daniel Goleman defende que o segredo para o sucesso no século 21 está na habilidade de se manter atento.

“O nosso foco está continuamente lutando contra distrações, tanto internas quanto externas. A questão é: o que as nossas distrações estão nos custando?”, questiona Goleman no livro “Foco”. “A atenção funciona como um músculo: pouco utilizada, ela definha; bem utilizada, ela melhora e se expande”.

Segundo o autor, a quantidade de informação que recebemos diariamente, mensagens cada vez mais concisas, diminui gradativamente a nossa capacidade de atenção.

“A enxurrada de dados que nos atinge leva a atalhos desleixados, como selecionar e-mails pelo assunto, pular muitas das mensagens de voz, ler por alto mensagens e memorandos”, diz. “Não é apenas que tenhamos desenvolvido hábitos de atenção que nos tornam menos eficientes, mas que o peso das mensagens nos deixa muito pouco tempo para simplesmente refletir a respeito do que elas realmente significam”.

No livro, uma professora da oitava série conta que, durante anos, adotou o livro “Mitologia”, de Edith Hamilton. Porém, mais ou menos cinco anos atrás, os alunos começaram a perder o interesse pelo título. “Eles dizem que a leitura é difícil demais, que as frases são complicadas demais, que é preciso muito tempo para se ler uma página”, diz a educadora.

O problema não atinge apenas os mais jovens, também existe a diminuição da atenção entre os adultos. Um professor de cinema ouvido pelo autor relatou que se viu incapaz de ler mais de duas páginas por vez da biografia do diretor francês François Truffaut, um de seus cineastas favoritos.

Indicado duas vezes ao prêmio Pulitzer, Goleman escreveu sobre psicologia e ciências para o jornal “The New York Times” por 12 anos. Entre outros livros, ele também assina o best-seller“Inteligência Emocional”.

 

Fonte: Livraria da Folha, via Pavablog.

O sentimento de impotência torna o mundo literalmente mais pesado

A ideia que temos do nosso próprio poder, tanto ao nível das nossas relações pessoais como em termos sociais, influi sobre a nossa percepção das características físicas dos objectos reais, afirmam cientistas.


A percepção do peso das coisas varia com o sentimento de poder NIKODEM NIJAKI/WIKIMEDIA COMMONS

 

A maior parte de nós já terá sentido o peso do mundo nos seus ombros ao acordar numa manhã triste. Mas agora, dois psicólogos afirmam ter obtido a primeira prova tangível de que a nossa disposição mental influi literalmente sobre o peso que atribuímos aos objectos reais. Mais precisamente, o sentimento de poder – ou da falta dele – altera a nossa percepção do mundo físico.

Eun Hee Lee e Simone Schnall, da Universidade de Cambridge, Reino Unido, recrutaram, “em troca de uma barra de chocolate”, voluntários para realizar três tipos de tarefas, escrevem na revista Journal of Experimental Psychology.

O primeiro teste visava determinar se existia de facto uma correlação entre o sentimento de poder e a percepção do peso físico das coisas. Para isso, pediram a 145 pessoas para auto-avaliarem o seu nível de poder social através da concordância ou não com frases do tipo “Consigo fazer-me ouvir pelos outros”. E a seguir, pediram-lhes para estimar o peso de uma série de caixas cheias de livros. Conclusão: quanto menor era o sentimento de poderio social da pessoa, maior o peso estimado das caixas. A correlação parecia existir.

No segundo teste, que envolveu 41 participantes, os cientistas quiseram confirmar que a alteração perceptual detectada no primeiro teste era apenas devida ao sentimento de poder ou da falta dele e não a outros factores. Para isso, “manipularam” esse sentimento, fazendo variar a postura que as pessoas adoptavam quando se sentavam numa cadeira. Uma das posturas sugeria poderio (um braço no braço da cadeira, o outro numa secretária, pernas traçadas com o tornozelo de uma delas em cima da coxa oposta); a outra submissão (mãos debaixo das coxas, ombros encurvados, pernas juntas).

Poderoso ou submisso?
Tudo isto foi feito sem que os voluntários suspeitassem qual era o objectivo final do estudo. Aqui, alegadamente, o teste pretendia testar a ergonomia da cadeira – o que justificava ser-lhes pedido, a seguir a cada uma das duas posturas, para levantarem uma série de caixas e avaliar o seu peso.

Antes de se sentarem na cadeira, todos os participantes sobrestimaram o peso das caixas; mas a seguir à postura de poder, cada um forneceu estimativas mais acertadas. Pelo contrário, depois da postura “submissa”, cada um continuou a imaginar que as caixas eram mais pesadas do que realmente eram. Era o factor poder que alterava a percepção do peso.

No terceiro e último teste, pediu-se a 68 voluntários para se lembrarem de uma situação pessoal em que se tivessem sentido poderosos ou impotentes – e a seguir, para avaliarem o peso de mais uma série de caixas. Aqui, a ideia era determinar “se o poder faz com que os objectos pareçam mais ligeiros ou se é a falta de poder que os faz parecer mais pesados”, escrevem os cientistas. O pretexto alegado desta vez foi o estudo da influência do exercício físico sobre a memória autobiográfica das pessoas. Resultado: aqueles que evocaram um episódio de poderio conseguiram estimar o peso com maior precisão do que os que se lembraram de uma situação de impotência – que continuaram a atribuir um peso excessivo às caixas.

No fim do segundo e terceiro testes, os autores verificaram que os participantes não faziam de facto a mínima ideia de qual era o verdadeiro tema da pesquisa por detrás das tarefas – algo que, a acontecer, teria enviesado as suas respostas.

Com base nestes resultados, os cientistas concluem não só que a sensação de poder – ou de falta dele – altera literalmente a percepção do peso dos objectos, como também (com base no terceiro teste) que é a impotência psicológica ou social que torna os objectos mais pesados e não o poder que faz diminuir o peso percepcionado.

“O presente trabalho sugere que o facto de se sentir impotente – quer devido a traços da personalidade no trato com outrem, quer devido a um papel social desfavorecido, – leva as pessoas a perceberem os objectos de forma diferente quando confrontadas com desafios com os quais os seus recursos não lhes permitem lidar”, escrevem ainda.

E terminam assim: “O comentário do ex-primeiro-ministro italiano Giulio Andreotti, que dizia que o poder só cansa os que não o detêm, deixa de ser uma conjectura sem fundamento. Os nossos dados sugerem que o mundo dos que não têm poder está efectivamente repleto de pesadas cargas.”

 

Fonte:  , Público.

Falibilidade da memória demonstrada em estudo científico

Falibilidade da memória demonstrada em estudo científico

 

A noção de que existem memórias que, pelo seu impacto para o indivíduo em causa, permanecem perfeitas é um mito, como demonstra um estudo cujas conclusões foram hoje publicadas no Journal of Neuroscience.

O registo das nossas memórias sofre constantes alterações com a introdução de novos dados e fragmentos de factos da nossa vivência ao longo do tempo. Ou seja, a memória dos seres humanos vai reescrevendo o passado com informações correntes, atualizando as recordações com as novas experiências de cada indivíduo. É esta a conclusão a que chegou a equipa de investigação dirigida por Donna Jo Bridge, uma pós-doutorada em Ciências Médicas Sociais da Faculdade de Medicina Feinberg da Northwestern University, do estado de Illinois, nos EUA.

Segundo afirma, este é o primeiro estudo a demonstrar cientificamente o quão deficiente é a nossa memória e como ela pode inserir acontecimentos e factos do presente em memórias passadas fazendo-os reverter ao momento em que estas últimas foram criadas. O estudo conseguiu mesmo determinar o momento exato em que as memórias recolhidas pelos indivíduos observados foram aditadas com novos factos.

Para a experiência, 17 homens e mulheres observaram 168 objetos colocados em diversos cenários, como uma paisagem submarina ou a perspetiva aérea de uma quinta, por exemplo. Depois foi-lhes pedido que colocassem esses objetos nas suas posições originais mas foram-lhes mostrados cenários diferentes. Os indivíduos estudados não hesitaram em colocar os objetos em locais errados com a convicção de que era ali que os tinham visto. Posteriormente, os mesmos objetos foram-lhes mostrados em três cenários diferentes – o original, aquele que eles haviam escolhido na fase dois e outro inteiramente novo – e foi-lhes pedido que nomeassem qual o cenário em que tinham visto o objeto pela primeira vez. Todos, sem exceção, apontaram o local por eles escolhido na fase dois.

“Isto demonstra que a sua recordação original do local [onde estava o objeto] se alterou para refletir a localização de que se lembravam no novo cenário”, explicou Donna Jo Bridge ao SienceDaily.com. “A sua memória tinha atualizado a informação inserindo a nova informação na antiga recordação”, concluiu.

De acordo com esta responsável, para conseguirmos sobreviver, as nossas memórias adaptam-se a um ambiente em constante mudança, de modo a ajudar-nos a lidar com aquilo que é importante agora, no momento presente. “A nossa memória não é como uma câmara de vídeo”, explica. Ela “cria novos enquadramentos e edita os acontecimentos para criar uma história que se adeque à situação corrente”.

O estudo determinou que toda esta “edição” dos acontecimentos e memórias ocorre no hipocampo, cuja atividade foi observada, em cada indivíduo, através de testes de ressonância magnética. Os cientistas também observaram e registaram os movimentos rápidos dos olhos de cada participante no estudo que, segundo afirmaram, por vezes eram mais reveladores quanto ao conteúdo das suas memórias – e quanto ao facto de sentirem ou não conflito nas suas escolhas – do que o verdadeiro local que acabavam por escolher para o objeto.

Perante estas conclusões, os autores dos manuais de Direito e os tribunais bem podem rever a relevância que atribuem à prova testemunhal, considerada durante décadas, se não séculos, a “rainha das provas”.

 

Fonte: DN.